"Uno de los aspectos más habituales de ese espíritu dogmático es la sacralización de los textos de los moaestros del comunismo, la sustitución del análisis de las situaciones y de los fenómenos por la transcripción sistemática y avasalladora de los textos clásicos como respuestas que solo el análisis actual puede permitir. Con tales criterios, se diría que algunos plantean como tarea, no aprender con los clásicos para explicar y trasformar el mundo, sino citar el mundo para demostrar la omnisciencia de los clásicos."
Con estas palabras, Álvaro Cunhal (Secretario del Partido Comunista Portugués entre 1961 y 1992) rechazaba lo que él mismo entendía como una "cristalización de principios y conceptos" en el seno del movimiento comunista. Un defecto que ha frenado, a modo de lastre, el desarrollo teórico del marxismo, y que ha servido para que mucha militancia (sobre todo la más joven) se pierda en discusiones bizantinas, mientras que en la calle somos derrotados una y otra vez por nuestro enemigo común. Uno de los ejemplos de este vicio es el siguiente:
El jueves, por casualidad, llegó a mis manos un texto titulado "La dictadura del proletariado y la cruzada del PCE contra el socialismo científico". En este panfleto, firmado por el denominado Frente Revolucionario Marxista-Leninista, se hace una crítica al abandono de la búsqueda de la Dictadura del Proletariado por parte del PCE (y de la UJCE), y aboga por la reconstrucción de un "Partido Comunista" totalmente inmaculado y sin contradicciones.
Como viene siendo habitual en este tipo organizaciones, la línea argumentativa de dicho escrito se apoyaba una serie de fragmentos extraídos de obras clásicas del marxismo, resaltando en negrita las partes en las que se encuentra "la palabra dada" por San Carlos Marx, San Federico Engels o San Vladimir Illich.
Mao decía que "necesitamos de los libros, pero tenemos que superar la tendencia a rendirles culto, que nos lleva a divorciarnos de la realidad". El revolucionario chino llamaba a estudiar la situación del momento para no caer en el idealismo que separa a los comunistas del resto de la gente, en otras palabras, Mao decía que si tomas lees la literatura marxista buscando en ella la receta para hacer una revolución estarás simple y llanamente, perdiendo el tiempo (y de paso, aislándote del mundo). Quien lea a cualquier pensador marxista, tiene que tener en cuenta que dichos autores están analizando la sociedad de su momento, la que han vivido, esta es única e irrepetible, y sus conclusiones están hechas para problemas de su tiempo y una realidad concreta.
¿Que pasaría si en la actualidad, el PCE o la UJCE, intentaran seguir a rajatabla la línea que los textos clásicos plantean?, es decir, sin adaptar la estrategia (ojo! y la terminología) al contexto de la España de 2014. Pues lo primero que harían estas organizaciones sería actuar como si en la más férrea de las dictaduras se encontrase, media estructura pasaría a actuar en la clandestinidad, y nuestro juego de alianzas pondría a un sector muy específico de la clase trabajadora (el obrero industrial, tan escaso en este momento en nuestro país) en el centro de toda acción política. ¿Lograría el PCE, de este modo, servir como herramienta de cambio?, lo dudo.
La estrategia socialista que tiene el PCE, es el resultado de un proceso de acumulación de fuerzas y de lucha ideológica, jugando desde la realidad que nos rodea, la capitalista (a la que combatimos pero en la que jugamos), bajo una táctica de movilización unitaria contra la crisis en torno a un programa de transición que una los aspectos concretos de la lucha reivindicativa a una alternativa de transformación social (puntos que, por cierto, coincidían todos en las reivindicaciones de las Marchas de la Dignidad).
Como ya he dicho, nuestra propuesta hacia el socialismo tiene varias etapas: a corto plazo, plantea derrotar los programas de ajuste y los recortes sociales por medio de una salida social la crisis, como alternativa a la salida neoliberal que plantea la oligarquía económica; A medio plazo, y en el marco de la lucha contra los programas de ajuste, consolidar un proceso de transformaciones políticas y económicas en torno a un proceso constituyente hacia la III República, que instaure una verdadera Democracia económica, política y social (punto en el que, casualmente, se ha quedado el texto). Y a largo plazo, el logro del socialismo. ¿Por qué no plantea como llegar al socialismo? Por que, como marxistas, debemos desarrollar nuestro plan sobre una base real (que aún no ha llegado) y no sobre la base que deseamos.
Para finalizar, me gustaría dar un consejo a los chavales que me dieron el panfleto: esta semana, las Marchas de la Dignidad han abierto una fase nueva en la movilización social, y con mucha probabilidad, aquellos que no participen de esa movilización van a quedar totalmente relegados. Con esto quiero decir que espero que se dejen de debates sobre el sexo de los ángeles, mientras la calle se moviliza.
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