jueves, 30 de enero de 2014

¿Qué haríamos sin ellos?


"¿Qué sería de este mundo sin militantes?" Esta es la pregunta que nos hacía el actual presidente de Uruguay, Pepe Mújica, en un mitin. ¿Habría avanzado la humanidad si no fuese sido por la gente que ha entregado su vida por el progreso?. 

En nuestro país, ha crecido en los últimos años el número de personas que han decidido, a la hora de organizar su día a día, priorizar el tiempo dedicado a lo colectivo que a lo individual. Mujeres y hombres que prefieren ir a una manifestación o a una asamblea antes que a quedar con las amigas y amigos o irse de fiesta. Este aumento de la militancia (que no es sinónimo necesariamente de afiliación) y de la conciencia política esta bien, pero aún quedan dos tareas pendientes por resolver si queremos que ese esfuerzo que se realiza tenga un resultado.

La primera es aumentar en numero, tenemos lograr ser mas que el enemigo. Que nadie se lleve a engaños, si no somos la mayoría, no tenemos la posibilidades reales de vencer (que, por lo menos para mí, es el objetivo principal). Es una misión prioritaria de todo militante sumar a mas y mas gente, animarla a participar, y hacerle ver que el concepto de política en el que han sido educados no es el verdadero, que la política tiene que ver mas con la necesidad humana de ponernos de acuerdo entre nosotros, que con el acto de votar cada 4 años. Por otro lado, tenemos que tener en cuenta la calidad. El carácter militante va mas allá de "tener simpatías ideológicas" o "ganas de hacer cosas", se milita para ganar, y para eso hay que organizarse con mas personas (ya sea en una asociación, organización, partido, movimiento...) que compartan una visión parecida a la tuya. Decía el Che que "si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo eficacia." Por lo tanto, la unión y el esfuerzo son esenciales para esto.  La militancia exige esfuerzos grandes y pequeños pero, sobre todo, constantes y cotidianos.

Y ¿a qué viene todo esto?, pues a que desde las últimas semanas un debate recorre la izquierda, el debate de las elecciones primarias. La elección abierta de la candidatura para las Elecciones europeas de Mayo ha sido presentado como una solución eficaz para resolver un problema que tiene nuestra "democracia", el de la separación evidente entre los cargos públicos y el pueblo. 

Como exponía Jaime Aja (sociólogo y profesor de la UCO) en su artículo Los “liderazgos” no son el problema, las primarias no son la solución, "se plantea mal el problema y se llega a una solución incorrecta". Y es que, se esta dando a entender que el problema es de los "políticos", pero ¿quién esta delegando su poder político a esas personas?. 

Las elecciones primarias, pienso, no solo no cambian nuestro sistema de "democracia representativa" (del cual no soy partidario) sino que ayudan a mantenerlo ya que, por un lado, desplaza a un segundo plano al debate político y le da mas importancia a la cara que represente el proyecto (restando valor a la participación militante), y por otro, ayuda a conservar en esencia el pensamiento del actual modelo, porque ¿qué diferencia hay entre elegir a alguien cada cuatro años y elegir al candidato que, si gana, podrá ser elegido cada cuatro años?.

Mi rechazo a este método, tal y como se nos plantea, no quita que la izquierda deba de caminar hacia modelos organizativos que garanticen una amplia participación de la militancia, pero buscando que prime en todo momento el debate político al debate sobre la cara visible de esas políticas. 

martes, 21 de enero de 2014

Declaración de (malas) intenciones


Bueno, creo que era una cosa que tarde o temprano iba a suceder. Tras ver como bastante gente de mi entorno disponía de un sitio en la red desde el cual abrir al mundo una parte de sí mismos, a mí me ha entrado la pelusa y he decidido seguir el ejemplo. 

Antes de nada, me gustaría hacer una pequeña presentación para aquella o aquel que no me conozca. Mi nombre es Cristóbal, soy menciano de sentimiento y republicano de convicción, y hay dos cosas que me gustan sobre todas las demás, el rock and roll y la política. Sobre mi primera querencia, no creo que haya nada especial que aclarar, desde Triana hasta AC/DC hay un variado abanico en el que se inserta la música que yo escucho. Ahora bien, sobre la segunda pasión (aunque no sé si llega a tal extremo) si me gustaría aclarar algo. 

Hace ya algunos años, conocí a un tipo de aspecto descuidado, este tenía una gran barba (entre canosa y con zonas manchadas por la nicotina), y solía vestir siempre el mismo traje oscuro. Carlos (que así se llamaba), me habló de la burguesía y de los proletarios, de problemas de su época y de unas ideas que él tenía para acabar con aquellos inconvenientes. Yo, la verdad, es que en un principio no le presté mucha atención (eran problemas que me pillaban lejos y tampoco los entendía muy bien). Pero al cabo del tiempo fui llegando a la conclusión de que aquel tipo no estaba del todo equivocado, y decidí empezar a hacerle mas caso. 

Un día me habló de un tal Vladimir (el cual nos dejó tal día como hoy, pero de hace ya unos cuantos años), un ruso que se había empeñado en poner las ideas del viejo Carlos en práctica. ¡Y vaya si las puso!, al tiempo este tipo con poco pelo y piel blanquecina logró convencer a miles y miles de personas a las que, hasta ese momento, solo les había tocado perder. Toda esa gente entendió (gracias en parte al buen maestro que tenían) que sus manos no servían para pedir limosna, que si se ponían de acuerdo entre ellas, les iba a ir bastante mejor que si no lo hacían. 

Llegados a este punto, mi actitud pragmática me hizo ver que, si toda esa multitud habían escuchado (con sus fallos y sus aciertos) a estos dos personajes y el resultado había sido bastante positivo, yo debería hacer lo mismo que la mayoría y dejar que me inspiraran en mi día a día, y la verdad, hasta el día de hoy no me he arrepentido de aquella decisión. 

En fin, lo que quería decir (después de esta historia a lo Forrest Gump) es que estoy aprendiendo a ser comunista desde hace años. Esto es una cosa que quiero dejar clara: Teloneando el Acero va a ser un blog militante, no sectario y muy político (aunque me gustaría hablar de mas cosas). Pero, sobre todo, voy a intentar que sea un blog que se aleje de ese lenguaje que suelen guardar bajo mil llaves los sabios del marxismo, para hablar uno que pueda ser comprendido por toda persona que entienda mi lengua.  

Estas son mis intenciones, y sin más, te invito a que me leas y me critiques construyendo (que para destruir hay bastante gente en el otro bando).

Salud